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CUBA

31 años del Asesinato judicial de Ochoa

Fidel Castro y el Consejo de Estado de manera unánime habían aprobado el fusilamiento de Ochoa y de sus subalternos, mucho antes de trasmitir el juicio

Gral. Ochoa

13 de julio 2020, Héctor Luis Valdés Cocho

Hoy se cumplen 31 años del fusilamiento, en La Habana, del General Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez. De acuerdo a lo precisado por un jurista cubano exiliado, lo ocurrido “Fue un asesinato judicial, y un asesinato judicial solamente se justifica para silenciar a alguien”, dice el jurista Miguel Fernández-Díaz. “A los que creían que estaban trabajando para el Comandante en Jefe les perdonaron la vida. Pero a los que sabían a ciencia cierta que estaban trabajando para el Comandante en Jefe, a esos había que silenciarlos”.

La causa Número 1 de 1989 aplicada en aquel juicio sumario, fue totalmente premeditada el Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, subrayó semanas antes aquel título que decía: « Sabremos lavar de forma ejemplar ultrajes como este«

Premeditada, ¿Por qué?

Recordemos que Ochoa y los otros enjuiciados fueron acusados en un principio de haber cometido “delitos de tráfico de drogas y malversación”, Fernández-Díaz muestra oposición respecto a la decisión que tomó el «Tribunal de Honor» (… “Nunca debieron aplicarles la pena de muerte porque ninguno de los delitos por los que podían acusarlos, desde tráfico de drogas hasta malversación, contemplaba la pena de muerte”, explica. “Tuvieron que irse por el lado de que habían cometido actos hostiles contra otros países, y darle una vuelta a la ley para justificar la sentencia”. …). El Código Penal de 1987, cuyo Artículo 110 decía textualmente: “El que, sin autorización del gobierno, efectúe alistamientos u otros actos hostiles a un Estado extranjero, que den motivo al peligro de una guerra o a medidas de represalias contra Cuba, o exponga a los cubanos a vejaciones o represalias en su persona o bienes o a la alteración de las relaciones amistosas de Cuba con otro Estado, incurre en privación de libertad de cuatro a diez años”.

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Un segundo inciso del mismo artículo subrayaba que si los actos hostiles desataban la guerra o represalias contra Cuba, la sanción sería “privación de libertad de diez a veinte años, o muerte”.

Es decir, el Dictador Fidel Castro y el Consejo de Estado de manera unánime habían aprobado el fusilamiento de Ochoa y de sus subalternos, mucho antes de trasmitir el juicio como un show, de poca monta, en la Televisión Nacional, con un Tribunal Militar marcando por acusados de “provocadores de una posible guerra entre países del propio hemisferio”. El hermano del Dictador Fidel Castro expresó con insensatez en vísperas del juicio que “había llorado de tristeza pensando en Ochoa y sus hijos, mirándose, así mismo, en el espejo del baño de su despacho.

¿Qué trataban de ocultar y por qué?

Según cuenta el fallecido Popeye quien fuese un brazo militar del Cartel de Medellín, los hermanos Castro sabían del todo el proceso de narcotráfico que entre La Habana y Medellín existía y siempre nego que el Gral. Ochoa estuviese implicado; incluso entre Castro y Escobar había una línea directa de comunicación, pero luego de que la CIA caminara tras aquella ruta de narco tráfico, las líneas se cortaron y para mantener viva la Revolución habría que inculpar a un personaje poderoso dentro de la cúpula militar, teniendo así la oportunidad de eliminar a Ochoa, que se había convertido en un Gral crítico del régimen de los hermanos Castro.

Ochoa desgraciadamente fue la X que despejaría esa ecuación, que libraría «a la honrosa Revolución» de no quedase manchada ante el moribundo Campo Socialista, se sacrificó al General sin pruebas; primero le arrebataron los cargos y luego fue llevado a paredón junto a Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón Trujillo y el capitán Jorge Martínez Valdés

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Después de años se conocieron testimonios que consolidaron el pensamiento de muchos «Ochoa, Tony, Amado y Martínez fueron los cuerpos que prestaron su sangre para blanquear la cara de los hermanos Castro ante el mundo “. Ileana de la Guardia hija de Antonio dijo «es muy triste, fue un proceso arbitrario y eso lo confirma una comisión investigadora de Naciones Unidas«.

La sangre de estos hombres no manchó la cara del pueblo cubano, mancharon las pautas establecidas por el Partido Comunista de Cuba, socialista, marxista leninista y castrista.

¡La vergüenza sólo es evaluada para vuestros actos atroces!

Héctor Luis Valdés Cocho
Periodista del Heraldo de Cuba

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